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  • Writer's pictureJaime González Gasque

Redefiniendo el comercio minorista: navegando por el futuro de los sistemas de pago


James Stark analiza las necesidades y barreras de los clientes y desacredita mitos generalizados sobre los sistemas de pago en el contexto del panorama minorista evolucionado.


En la era actual de rápido progreso tecnológico, la industria minorista está experimentando una transformación significativa, impulsada por innovaciones que remodelan el comportamiento de los consumidores y las operaciones comerciales. La elección de un proveedor de pagos ha pasado de ser un mero detalle operativo a una decisión estratégica crucial.


En 2022, las tarjetas representaron el 57% de todos los pagos, y esta proporción aumentó al 59% en 2023, según un informe de UK Finance. Este aumento de las transacciones sin efectivo, impulsado por las preferencias de los consumidores por la comodidad y la seguridad, resalta la importancia de seleccionar el proveedor de pagos adecuado. Las empresas que tardan en adaptarse a este cambio corren el riesgo de quedarse atrás.


El impacto de la elección del proveedor de pagos por parte de un minorista va más allá del procesamiento de transacciones; es una decisión fundamental que puede influir profundamente en la competitividad, la experiencia del cliente y, en última instancia, la rentabilidad. Para mantenerse a la vanguardia, las empresas minoristas deben alinearse con proveedores de pagos que ofrezcan una gama integral de soluciones, desde pagos con tarjeta tradicionales hasta billeteras electrónicas modernas, para satisfacer las diversas necesidades del consumidor contemporáneo conocedor de la tecnología.


Comprender las necesidades, barreras y estrategias del cliente.


Al elegir un proveedor de pagos, las empresas minoristas deben priorizar tres pilares clave alineados con las expectativas del cliente, formando la base de un sistema de pago sólido:

La estabilidad garantiza un procesamiento de transacciones fluido, minimiza las interrupciones y protege contra posibles tiempos de inactividad que podrían perjudicar la experiencia de los clientes. Es fundamental reconocer que, si bien los proveedores de pagos intentan brindar estabilidad, pueden ocurrir interrupciones imprevistas. Por lo tanto, las empresas deben buscar un proveedor de pagos comprometido con prevenir tales problemas y, en caso de cualquier interrupción, que demuestre un alto nivel de reactividad para resolverlos de manera rápida y efectiva.


La resiliencia significa la capacidad del proveedor para adaptarse a las tecnologías emergentes mientras mantiene la continuidad operativa en diversas circunstancias, un diferenciador crítico en medio de avances tecnológicos y posibles disrupciones.

La seguridad, posiblemente el factor más crucial, implica proteger los datos de los clientes y salvaguardar la reputación e integridad de una marca. El reciente aumento de las ciberamenazas dirigidas a los sistemas de pago subraya su importancia: solo el año pasado se informó de un aumento del 25% en los ciberataques a plataformas de pago.


Al comprometerse con estos tres pilares, un proveedor de pagos no sólo satisface las demandas fundamentales de los clientes, sino que también permite a las empresas navegar con confianza a través de un panorama minorista cambiante.


Reconocer estas perspectivas puede proporcionar a los minoristas los conocimientos que necesitan para atravesar el panorama comercial en constante cambio.

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